MUJERES


Hace un par de entradas, en el capitulo dedicado a los libros, traje aquí un ensayo.

La conspiración de las lectoras se llama y os decía que era un homenaje a todas aquellas mujeres que lucharon por sus derechos en el primer tercio del siglo XX. Y como quisieron cambiar su suerte por medio de la educación.

Creo que realmente fui injusto con el libro. No solo es una sucesión de nombres mas o menos conocidos (Victoria Kent, Carmen Baroja, Maria Lejárraga, María Teresa León o Zenobia Camprobí), o quien fue la primera mujer en estudiar derecho, quien la primera que se matriculó en industriales, que poetisa, novelista, con luz propia para ser ella misma una pagina en la relación de la generación del 27 se oculto para que brillara aun mas el astro que fue su marido, que mujer se escondía bajo tal seudónimo o cual escribía los libros que luego publicaba su afamado marido.

También es una crónica de todas las reacciones adversas a las que se tuvieron que enfrentar, de todas las barreras especialmente mentales que tuvieron que vencer y de todos los prejuicios que tuvieron que superar, barreras y prejuicios que muchas veces venían marcados por la tradición y la costumbre. Reacciones adversas que no venían solo por parte de los hombres que veían amenazado su mundo de privilegios sino por muchas mujeres que no lograban a ver el alcance de esta verdadera revolución.

Pero hay dos cosas que me han llamado mucho la atención en la lectura de este libro, Primero la consideración de las mujeres en esa época, no me refiero a la consideración social, si no a la mucho mas sutil consideración jurídica. Las mujeres no existían, no tenían ningún valor a efectos del derecho, siendo consideradas siempre a efectos judiciales al mismo nivel que, deficientes mentales, niños de corta edad y delincuentes. No podían efectuar transacciones comerciales que fuesen mas allá de compara un kilo de garbanzos y para cualquier actividad debían requerir el permiso de su marido, padre o hermano

Pero mas aún lo que me impresionado son las reacciones y comentarios que estas mujeres levantaron en su época, y como tuvieron que luchar para vencerlos, desde las mas simples o infantiles como ser acusadas de lesbianas, de ser unas ricas ociosas que se aburrían en casa, de ser malas madres y querer acabar con la familia, hasta de los que se daban cuenta de lo que estas mujeres proponían y daban criticas de mayor calado, pero no me han llamado la atención desde la risita sardónica y un tanto complaciente del que esta en un estadio superior, que ve esos comentarios e insultos como algo pretérito y caduco, sino por todo lo contrario. He comprobado, al ver los insultos que les dedicaban, las reacciones negativas que levantaban, al comprobar como la sociedad tradicional veía peligrar sus privilegios y prebendas y se revolvía para defenderlos, que son los mismos argumentos, los mismos clichés que actualmente se utilizan ante cualquier nuevo avance en la lucha por la libertad de la mujer. Claro que no con las mismas palabras, ni con los mismos argumentos pero la verdad que esconden debajo es exactamente la misma. El miedo a la libertad

Por si no habéis caído en la cuenta, hoy es el día de la mujer.

Comentarios

charada2 ha dicho que…
De la mujer trabajadora... ¡como si de las otras hubiera!
JCM_MAD ha dicho que…
Exacto, creo que lo de la mujer trabajadora es una redundancia.

Y no, no existen mujeres no trabajadoras salvo quizás La Duquesa de Alba

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