PROFESIONES




Habíamos aprovechado que el sábado por la mañana la lluvia nos había dado una tregua para salir a dar un paseo. Primero fuimos a ver las gargantas, rebosantes de agua y luego nos dirigimos a dar un paseo por la ribera del río. Nos cruzamos con varios paseantes que como nosotros habían salido para aprovechar el regalo del sol primaveral. Por todos lados se veían arroyuelos, y la hierba húmeda nos mojaba los bajos del pantalón. Íbamos charlando comentando sobre las pequeñas cosas que normalmente componen nuestra existencia, cuando mi hermana vio unos juncos, se acerco a ellos y le indico a A. que antiguamente los churros se vendían en juncos. Que ibas a la churrería y salías con tus churros colgando de un junco. Igualmente le comentaba como iba el churrero por las calles, voceando su mercancía. Mercancía que llevaba en un inmenso cesto de mimbre, que estaba dividido en dos zonas la de los churros y las porras y justo en medio llevaba los juncos para los churros y el papel de estraza con el que envolvían las porras. Recordamos como bajabas al churrero y el abría el compartimento indicado y te daba los churros indicados.

Poco a poco la conversación fue tendiendo a esas profesiones que existían no hace aun tanto tiempo cuando Madrid no era la gran capital cosmopolita que ahora pretende ser y que ahora no son mas que una pequeña muesca en nuestra memoria. Salieron a relucir por ejemplo los botijeros que iban con un carro tirado por un burro anunciando a voz en grito “Botijos se venden botijos” y que no solo vendían botijos sino todo tipo de cacharros hechos en cerámica. Igualmente apareció en la conversación el chamaralitero, que se llevaba todo tipo de cachivaches y que a cambio daba un balde de plástico de color verde. También se menciono al paragüero, que llevaba un pequeño bote de brea caliente y que le servia para poner pequeños parches en los paraguas y además arreglaba las varillas de los paraguas, cuando estos no eran objetos prácticamente de usar y tirar como son ahora.

Salio aunque brevemente al aguador, ya que este es un oficio mucho mas antiguo y ni mi hermana ni yo llegamos a conocerlo. Pero si salio el colchonero. Recuerdo como se ponían en el patio que existía y existe detrás del edificio donde viven mis padres, como voceaban su presencia, y al poco empezaban a asomarse mujeres por las ventanas de los edificios reclamando sus servicios. Entonces el colchero y su ayudante, se iban y volvían al cabo de unos minutos con un colchón, colchón que descosían y abrían, y sin más empezaban a varear la lana que contenía, esponjándola, desenredando los nudos que con el uso y la humedad se formaban. Recuerdo que en casa también se requería su presencia ya que el colchón de mi hermana no era de muelles, sino de lana. No se si habéis dormido alguna vez en un colchón de lana, allí donde caías, allí te quedabas. Se hacia un hueco y ya no había manera de moverse para buscar otra posición.

Y claro como podría faltar el afilador, un oficio que aún hoy en día se ve por nuestras calles, antes iban con un carretillo donde llevaban el esmeril, después pasaron a llevar una bicicleta y actualmente utilizan una moto. Recuerdo especialmente al afilador que con su bicicleta iba por la calles, haciendo sonar su chiflo que con su inconfundible sonido anunciaba que había llegado la hora de afilar esos cuchillos y tijeras sin filo. Como las amas de casa salian con sus cuchillos, con sus tijeras, con sus navajas, como el cambiaba de posición el sillín de la bici, y elevaba esta sobre un soporte, y activaba el mecanismo que hacia que la fuerza de las pedaladas no se transmitiese a la rueda de la bici, sino al esmeril y así a base de la fuerza de sus piernas conseguía devolver el filo al cuchillo mas mellado. No se si ahora seguirá siendo así, pero era un oficio que mayormente desempeñaban gallegos de la provincia de Orense y aún hoy el característico sonido del chiflo es sinónimo de lluvia.



Profesiones estas que como otras muchas, pregoneros, lecheros, resineros, barquilleros y un sin fin mas ¿que fue por ejemplo de los vendedores a domicilio? Han ido desapareciendo. Según dicen los entendidos, la mitad de las profesiones que se crearan en los próximos 10 años son de oficios que aún no existen. Seguramente será así, de lo que estoy seguro es que no dejaran un recuerdo tan grato como las que hoy salieron en la conversación que mantuvimos gracias a que la lluvia nos concedió una tregua para poder salir a pasear por el río.



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