HUERTA





No, no voy a comentar nada sobre la noticia el crimen de estado cometido la noche del domingo al lunes y que sin lugar a dudas será la noticia del año.

Mas bien siendo hoy primer día laboral de esta semana, ayer en Madrid fue festivo, quiero compartir con vosotros el fin de semana.

Comenzamos el viernes cuando A. y yo salimos a celebrar mi cumpleaños, ya se que diréis que el cumpleaños fue el miércoles pasado, pero al caer entre semana digamos que la celebración fue mas casera y tranquila. Así que por la noche nos fuimos a cenar a un restaurante peruano, el Tanta que es la segunda marca del afamado restaurador Gaston Acurio, el menú rico, pero quizás esta demasiado adaptado al gusto europeo, le faltaba un poco de sabor y un punto de picante, después luego nos fuimos a tomar unas copas a un par de bares de los alrededores.

El sábado por la mañana nos dedicamos a las tareas de la casa y ya por la tarde, habiamos quedado con J. una amiga de A.. nos fuimos a ver una exposición fotográfica en la Casa de America sobre la ciudad peruana de Iquitos. Resulto curiosa, reflejaba un ambiente intrigante, decadente, mórbido, opresivo de la ciudad, una ciudad donde la sexualidad y la explotación de la mujer como en toda la selva peruana, esta a la orden del día. Salimos y tranquilamente nos dirigimos al cercano barrio de chueca y allí a un pequeño local, donde siempre hay algún tipo de actividad cultural, ya sea un pequeño concierto, la presentación de un libro o un recital de poesía. Esta vez era una cuentacuentos, que casualidades de la vida resulto ser peruana. Sus cuentos en los que introducía pequeños trucos de magia resultaron lo más de amenos y divertidos, además de pedir la implicación y ayuda del público para el desarrollo de varios de ellos. Después salimos y nos llevamos una pequeña decepción, ya que el local que teníamos pensado para cenar ha cerrado, así que nos aventuramos un poco y fuimos un pequeño restaurante de raciones que teníamos ganas de conocer desde hace algún tiempo, tras una cena rica y no muy cara, nos fuimos a tomar una copa. Tras ella, nos despedimos de J. y en el búho, autobús nocturno, nos fuimos a casa.

El domingo, medio madrugamos ya que habíamos quedado con un par de amigos del grupo de consumo para ir a la huerta, conocerla y trabajar un rato en ella. Nos reunimos en la estación de autobuses, y durante el viaje estuvimos comentando asuntos relacionados con el grupo de consumo, la agroecológica y asuntos varios. Llegamos al pueblo que esta realmente cerca de Madrid, a 30 minutos, y nos dirigimos al punto donde habíamos quedado con nuestras agriculturas. Llegamos allí, nos indicaron cual era el camino a la huerta y tras un corto paseo de 15 minutos llegamos a la vega. Ellas ya estaban allí, nos enseñaron la huerta, sus límites, vimos las lechugas y repollos que vamos a comer próximamente y tras 10 minutos de charla, nos pusimos a trabajar. Nuestro trabajo consistía en abrir un poco la tierra, ya que con las últimas lluvias se había apelmazado y reforzar los bancales de las patatas. Tras unas dos horas y medio de esfuerzo, aderezados con pequeñas interrupciones y chistes, nuestro trabajo se había terminado. Regresamos al pueblo y nos sentamos a disfrutar de una cerveza con nuestras agricultoras y hablar un poco de todo. Por la tarde y mientras hacíamos tiempo para coger el autobús que nos llevaría de vuelta a la capital, nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores del pueblo, siguiendo el camino que lleva a la huerta. Realmente parece difícil de creer que a menos de 40 km. de la Puerta del Sol, exista esta pequeña vega, encajonada por un lado por unas pequeñas montañas y por el otro por el, en estas fechas caudaloso, río Tajuña.

Ya de vuelta, nos quedamos por el barrio de lavapíes y aprovechamos a comer algo, ya que la comida que habíamos llevado para compartir, resulto escasa. Tras comer llegamos a casa y fue abrir la puerta y todo el cansancio acumulado se nos vino encima. Aunque divertido y en nada dificultoso el trabajo con la azada es cansado y desde las 8 de la mañana que nos habíamos levantado, habíamos estado de pie o andando, así que tras una ducha reconfortante, nos sentamos en le sofá, done prácticamente nos quedamos dormidos.

Ayer fue un día de descanso y relax, así que entre poner la lavadora, tender la ropa, sacar ropa de verano, guardar la de invierno una vez lavada, hacer la comida para la semana, hablar con la familia, empezar a cuidar las plantas, pensar que flores vamos a poner en nuestros pequeños balcones y ver un rato la tele se fue el día.

Con retraso pero comenzaba la semana.

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