VERANO



Hoy a las 19:15 de la tarde entra el verano, un verano que durara exactamente 93 días. Un verano que dicen especialmente caluroso y seco. Un calor que hace que España de 12 de la mañana a 7 de la tarde sea un desierto recalentado y solitario, únicamente habitado por esos extraños seres que son los turistas. Turistas venidos de cualquier parte, aunque normalmente suelen ser nórdicos, rubios y sonrosados, quemados por el exceso de sol, calzando sus sandalias con calcetines, arrastrando su calor a las 4 de la tarde por la ciudad, buscando una sombra donde cobijarse, donde encontrar alivio del sol que inmisericorde golpea sin piedad. Gente caminando pegada a las paredes, buscando las líneas de sombras que proyectan los edificios sobre la acera recalentada, gente refrescándose en las fuentes, con los pies sumergidos en el agua, tumbada bajo la fresca sombra de los altos árboles en los jardines y parques. Gritos de los crios en las piscinas municipales, sonidos refrescantes de gente nadando, de gente conversando en el césped a la sombra de una adelfa, el sonido del agua al chocar con un cuerpo, risas de chicas perseguidas por chicos, de chicos persiguiendo chicas. Gente en las cafeterías tomando café con hielo, cerveza helada, granizados de limón, leche merengada y horchata fría, saboreando helados de sabores exóticos y refrescantes. Gentes refugiadas en sus casas, con las persianas bajadas y las ventanas cerradas, con el abanico en las manos, en ropa interior, disfrutando del ventilador, del aire acondicionado, tumbados en la cama, en el sofá, en el suelo del rincón mas fresco de la casa, amodorrados, sudando, dormidos, buscando un mínimo de frescor. Silencio en las calles llenas de luz, luz que hiere los ojos, luz que apaga los colores, luz que todo lo inunda y que no deja ningún rincón en penumbra. Calles sin animales, ocultos como sus dueños, gorriones bañándose en el agua de las bocas de riego, piando, moviendo las alas. Empieza a declinar el día, como por arte de magia las calles, hace diez minutos vacías se llenan de vida, niños jugando al balón, ante la mirada de sus padres sentados en el banco, ruidos de camareros colocando mesas, situando sillas. Cierres de comercio que abren. Ventanas que se abren, buscando que el ligero frescor de la tarde entre en las recalentadas casas, mientras que sus moradores salen a la calle a vivir a intentar olvidar el sofoco. Comienza la noche pero esa es otra historia



Comentarios

BENHUMEA ha dicho que…
El fin de semana fui de viaje a una ciudad al norte del pais Monterrey, no se cuantos grados pero calculo 40 y para una chica que acostumbra no mas de 27 la verdad que el aire se me hacia escaso, el sol quemaba y la brisa no era fresca si no como un secador de pelo tirando aire caliente a la cara, nadie en las calles si no los que necesitaban estar ahi, ni turistas, ni nada... el agua salia de las tuberias practicamente hirviendo, de regreso a casa fui la mujer mas feliz del mundo cerre los ojos al recibir el viento frio, el aire fresco, el rocio previniendo la lluvia... cuando vienes a toluca? aqui los veranos con lluviositos y calidos pero siempre frescos¡

Un beso.
JCM_MAD ha dicho que…
suerte tienes.

No sabes lo que es un verano en Madrid

Besos

J.

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