HAMMAM

Hammam, una palabra que al leerla inmediatamente nos conduce a oriente, a un mundo secreto de placeres, de sensualidad, de olores, de penumbras y susurros. La leemos y a nuestra mente vienen imágenes de serrallos, de odaliscas envueltas en vaporosas sedas, en gigantescos eunucos guardianes de la honra del Sultan. Imágenes que pueblan nuestra imaginación basada mas en las lecturas, es estereotipos que en un conocimiento directo.

El viernes pasado A. y yo fuimos a un Hammam, palabra que solo significa baño. Es un Hamman que se encuentra en el centro de Madrid y que solo conocía de pasada. Es un regalo que nos habían hecho mi hermana y mi cuñado para los reyes de este año y que por diversos motivos no habíamos podido disfrutar hasta el viernes pasado. Solo teníamos que llevar nuestra ropa de baño. Al llegar te dan una toalla y unas normas básicas, como hablar en voz baja para respetar el clima de relajación que se consigue con las vapores y la suave música ambiental. Tras cambiarnos empezamos con el ritual de los baños, primero al aljibe con agua caliente, luego pasamos al de agua templada, luego fuimos a la sauna y para acabar de relajar el cuerpo a la piscina de agua helada y una vez vencida la impresión del agua helada, vuelta a empezar con la piscina de agua caliente. La gente esta vez fue respetuosa y normalmente solo se oían susurros y alguna risa aislada. De vez en cuando una visita a la sala de té, donde una fuente por medio de dos caños esta todo el rato manando un rico té (y os lo dice alguien al que el té no le gusta mucho) uno frío y otro templado. En esta sala hay cuatro recipientes con aromas, donde puedes elegir el aroma del aceite que quieres que te den luego a la hora del masaje. A la hora del masaje, te tumban en la camilla y primero te secan vigorosamente, después de untarte con el aceite de la esencia que has elegido, en mi caso fue lavanda, empieza el masaje por todo tu cuerpo, realmente con la relajación conseguida con los baños, y el masaje tu cuerpo entra en otro dimensión y si te descuidas puedes llegar a quedarte dormido. Media hora después la masajista te indica que puedes ir a ducharte para quitarte los restos de aceite.

Después tras vestirte de nuevo, secarte y totalmente en otro mundo llega el momento de la cena. Elegimos de entradas crema de calabacín con yogurt y Cous-cous de Verduras. De plato principal tajin de Cordero, para postre una selección de postres árabes, ya sabéis pistachos, almendras y toneladas de miel, envueltas en fino hojaldres, la cena transcurrió tranquila mientras A. y yo charlábamos de los baños y recordábamos otras experiencias anteriores. Mientras terminábamos el te moruno con el que nos obsequiaba la casa, empezó el espectáculo. El baile lo protagonizaba una mujer que tengo que decir bailaba admirablemente, sus caderas no paraban a de moverse al ritmo de la música e hizo un numero con una sable realmente notable. Las manos, el pecho, las caderas como digo, las piernas, todo se movía acompasadamente siguiendo el compás y la cadencia de la música. Realmente muy bueno.


Al terminar A. y yo salimos a la noche madrileña y mientras dábamos un paseo y nos mezclábamos con la gente que a esas horas abarrota las calles seguíamos flotando y sintiendo aún la sensualidad de los vapores y el aceite

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