MEMORIA




A veces los recuerdos nos asaltan y no sabemos como. Recuerdos que creíamos perdidos, no se sabe muy bien por que cadena de pensamientos, hilos argumentales o paradigmas lógicos llegan de nuevo a nuestra mente y se depositan ahí con toda su frescura, como si fuera hace 10 minutos que hubiesen sucedido. Aunque claro solo es el recuerdo del hecho no el acontecimiento en si y sobre todo lo que no regresa son los sentimientos que este acontecimiento provocaron en nosotros y si llegan, lo hacen atenuados por el espacio y el tiempo. Así que no puedo deciros que hizo que ayer por la tarde cuando iba a recoger las verduras semanales, me asaltase un recuerdo de algo que aconteció años atrás y que se desarrolló durante varios años. No podría deciros cual fue el detonante que hizo que mi memoria recordase aquel periodo de tiempo.

No estoy siendo realmente sincero con vosotros por que si recuerdo como llegue a ello, cual fue el detonante, cual la cadena de pensamientos, pero no creo que tenga interés para lo que cuento y si lo tiene, es privilegio del narrador decidir que no. Basta decir que el detonante es un casino. Lo que si puedo deciros es que no fue algo voluntario, que fue indeseado, que aunque sepa el camino que me llevo al recuerdo, o ¿fue el recuerdo el que vino a mi? nunca fue mi intención acabar en aquel recuerdo.

Todo sucedió en los ya lejanísimos primeros años 80 del pasado siglo, por entonces yo era un joven que como todos los jóvenes tenia la vida por delante, mucho mas futuro que pasado, que tenia los sueños aun intactos y al que le gustaba salir, quedar con los amigos, tomarse unas cervezas y las chicas y no siempre por ese orden. Al igual que hoy en día era abierto aunque muy tímido. Como todo el mundo yo tenia un amigo, mi mejor amigo, aunque siendo sincero, la palabra amigo se queda corta para calificar el sentimiento que nos unía. Éramos hermanos, compinches, compañeros. La primera vez que ambos nos quedamos más allá de la 1 de la madrugada estábamos juntos, la primera vez que ambos nos emborrachamos estábamos juntos, la primera vez que unas chicas nos hicieron caso estábamos juntos. En fin que en mas de un aspecto, descubrimos la vida juntos. No se si alguna vez habéis oído o conocéis la expresión amistad masculina, aquella amistad hacia honor a todo los tópicos que esa idea conlleva.

Los años pasaron y seguíamos siendo inseparables, las anécdotas de cosas hechas juntos se amontonan en mi mente provocándome una sonrisa mientras las recuerdo y escribo esto , cubrirnos las espaldas frente a nuestros padres, viajes juntos, gamberradas, lo que podáis imaginar, siempre estábamos los dos en el ajo. El un año mayor que yo entro en la universidad y comenzó en aquel momento, aunque ninguno lo sabia, su imparable carrera al éxito. Un éxito que tiene un pequeño secreto en sus inicios y del que creo soy el único testigo. Yo entre también a la universidad poco después, pero mi carrera no podemos decir que fuese igual de exitosa, medida en términos de dinero y poder, mas bien todo lo contrario. Los cursos fueron pasando y empecé a notar como nuestras encuentros se distanciaban, como el llamaba menos y cuando yo llamaba para quedar nunca estaba. Como nuestros encuentros eran mas forzados, menos sinceros, notaba reservas e insinceridades, Sufrí, si os lo digo, incluso llore al ver como nos estábamos alejando, como se estaba destruyendo algo construido con el paso de los años. Otros amigos, mi familia me aconsejaron que llamase y aclarase la situación, pero si algo tenia claro es que no era yo quien tenia que llamar, que yo seguía siendo el mismo. Cuando me llegaban noticias de un nuevo éxito, de un nuevo hito en su carrera me alegraba sinceramente como no lo iba a hacer si era mi amigo, la persona por la que me hubiese dejado cortar una mano. Pasó el tiempo y ya no nos veíamos, hasta que un día coincidimos en una fiesta, le vi con sus nuevos amigos eran un grupo de lo que entonces se llamaba yuppies, todos jóvenes, triunfadores, bronceados por los rayos uva y con ropas de marca. Allí aunque ya lo imaginaba, que una era ingenuo pero no tonto, confirme que había cambiado mi amistad sincera pero sin nada mas que ofrecerle que la amistad en si misma, por los intereses de un grupo de personas que le permitían estar en un mundo al que yo no le podía dar acceso. Nos vimos, nos saludamos y descubrimos que ya no nos unía nada, que sus bromas no me hacían gracia y que mi presencia desentonaba entre sus amigos.

Pasaron muchos años hasta que volvimos a vernos, años en el que los dos maduramos, envejecimos y tomamos caminos vitales muy distintos. Muchos años después y por medio de su hermana - mi mejor amiga -y acabo de caer que esto es muy freudiano, me hizo saber que quería pedirme perdón, que quería hacerse perdonar. Yo solo pude decir que no soy un cura, que no tengo el don de perdonar a nadie y así aliviar su conciencia y que por ultimo no tenía sentido perdonar algo que había ocurrido hace tantos años y que en el fondo me era indiferente. Ahora, nos vemos de vez en cuando, nos saludamos, hacemos las preguntas de rigor, le pregunto por sus hijas, el me pregunta como me va la vida y todas esas tonterías que crean una conversación de compromiso, nos tomamos una copa juntos y reímos, pero nunca, nunca ha vuelto a ser lo mismo y claro nunca lo será.

Y por que os he contado todo esto os preguntáis. ¿La verdad? No lo se, no es una historia con moralina, ni con un mensaje oculto, ni trata sobre ninguna virtud, ni siquiera pretende que haya un personaje bueno, ni uno malo por que no los hay. Solo es un recuerdo de un episodio de mi vida y que me asalto ayer, un episodio olvidado y perdonado y puede que hoy no tuviese otra cosa que contaros

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
bueno yo creo que tu siempre tendras algo que contarnos, porque una cosa que pueda parecer insignificante tu nos sacas un buen articulo.



mar
lunanegra ha dicho que…
Leyendo tu historia, tu recuerdo, recordé también el mio, es verdad, es curioso, como un hecho, una palabra..traen a la mente cosas pasadas.
Mi recuerdo es similar al tuyo, mi amiga intima ( de infancia, de adolescencia..) perdida también..los estudios, cambios de amigos...supongo J, que no somos tan diferentes de tantos otros.
JCM_MAD ha dicho que…
Gracias mar.

Efectivamente, imagino que lo que cuento le ha pasado a casí todo el mundo.

Un beso a las dos

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