COSTUMBRISMOS


La vida en ocasiones se compone de pequeñas derrotas y de minúsculas alegrías que aunque nimias se magnifican con el tiempo. El fin de semana ha tenido un poco de todo lo anterior.

Todo comenzó cuando invitamos a mi hermana y a mi cuñado a una degustación de sushi. Ya que ellos nos habían pagado la clase magistral era justo que ellos fuesen los primeros que disfrutasen de nuestro buen hacer. Así que muy dispuestos, hicimos el arroz un par de días antes como nos indicaron en el curso, y lo dejamos tapado fuera del frigo. Resultado tres horas antes de la llegada de nuestros invitados, debía ir a toda prisa a comprar más arroz para hacer una nueva tanda, ya que el hecho un par de días se había ennegrecido y endurecido más allá de lo razonable. Una vez hecho el arroz y mezclado con el vinagre y el azucar, supimos el porque del comentario del cocinero que impartió la clase, nunca hacer arroz para sushi el mismo día. Descubrimos el motivo. Imposible de asentar y darle las conocidas formas. Lo sacamos a la ventana para que se enfriase, utilizamos el secador del pelo y ya con mi hermana y mi cuñado en casa tomando una cerveza, conseguimos que el arroz se asentase los suficiente como para poder trabajar con el. En ese momento A. que era la encargada de hacer las bolas, yo era el encargado de hacer los makis y cortar el pescado, decidió que éramos gigantes y en lugar de hacer unos pastelitos de tamaño normal, los hizo gigantes, como resultado no había manera de meterse los shashimi en la boca. No nos podemos quejar del sabor, la verdad es que tanto los makis como los shirimis quedaron ricos pero prometemos que la próxima vez, nos quedara mucho mejor.

El sábado por la mañana como en muchos otros hogares A. y yo nos dedicamos a hacer limpieza, hacer la colada. Así que recogimos la ropa pusimos la lavadora y nos dispusimos a arreglar un poco la leonera que siempre es el cuarto pequeño. Estábamos guardando la ropa planchada cuando me acerque a la cocina para ver como estaba la lavadora pues imaginaba que para esos momentos ya habría terminado. Cuando llegue, la lavadora había dejado de funcionar y estaba parada con sus luces parpadeantes y el tambor lleno de agua. Tras un par de infructuosos intentos de ponerla en marcha, aquella maquina sea igual. Así que cogí el teléfono y llame a mis padres. Tras invitarles para la cena, le comunique a mi padre que le tenia preparado un encargo, aquí tengo que decir que mi padre se ha ganado la vida arreglando gigantescas lavadoras industriales y enseguida se hizo cargo de la situación y a las seis de la tarde ya teníamos la lavadora destripada. Yo como hijo obediente me limitaba a pasarle las herramientas que me solicitaba y hacerle compañía. Tras unos toques aquí, otro apretón alla decidimos dejarlo para el domingo por la mañana. ¿La cena? Nada de innovaciones, una pizza y un poco de queso.

A las 9 de la mañana del domingo llamo mi padre a la puerta, con unos churros. Desayunamos y nos pusimos de nuevo con la lavadora, desmontamos unas piezas, limpiamos otras y tras colocarlas de nuevo en su sitio, pusimos la lavadora de pie y observamos como hacia de nuevo su ciclo completo. Con un beso y un gracias, nos despedimos de mi padre A. tenia que ir a una manifestación contra los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) al otro lado de la ciudad. Yo tenía que ayudar ami cuñado en la mudanza de la casa de un amigo común. Tras la mudanza, y de vuelta en el barrio, me dirigí a una de las mesas de votación que las asambleas del 15-M de Madrid habían puesto ayer por toda la ciudad para invitar a los madrileños a que opinasen sobre la privatización del servicio de aguas. Salude a los miembros de la mesa, conocidos de la asamblea, charle con algún otro y tranquilamente me dirigí a casa para esperar a A. Aprovechando la espera, quise poner el lavavajillas, para ir adelantando con los paltos sucios, pero quien sabe si por solidaridad con su compañera lavadora o por celos de esta, también había dejado de funcionar. Así que tras comer y fregar los platos a mano como toda la vida, llame de nuevo al técnico oficial de la casa, para darle las nuevas. La lavadora funcionar pero el lavavajillas ha dejado de hacerlo. Tras la típica aclaración, pero si el lavavajillas no lo hemos tocado, y la no menos típica ya pero ahora no funciona quedo en venir para echar un vistazo hoy por la mañana. A. llego poco después y juntos preparamos chifa* casero para comer y tras unos chupitos tardíos, la tarde empezó a languidecer. Como veis un fin de semana de los mas cotidiano y normal

*Chifa. Comida china al estilo peruano

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