DOMINGO


Pensemos en el domingo. Da igual en cual, un domingo cualquiera, que imágenes se nos vienen a la cabeza al pensar en el domingo. Día de levantarse tarde, de desayuno de un café recién hecho y unos churros, perdón me olvide que somos parte de un grupo de consumo así que café recién hecho y tostadas de pan de espelta y semillas con mermelada ecológica. A continuación lectura sosegada del periódico seguido de una cervecita o vermú a mediodía, quien dice una dice dos o tres, para luego picotear algo o realizar la típica y tópica visita a casa de la familia para ya por la tarde sentados en el sofá o tirados en cualquier lado dejar que el tiempo pase lánguidamente.

Así debería haber sido el pasado domingo, pero no si eres Hibrys y has quedado en La Tabacalera CSA, para adecuar el nuevo espacio que han cedido al Eje metabólico, eje en el cual se incluye Hibrys entre otros grupos de consumo. Sería una larga historia de reseñar aquí, pero en conclusión, nos han más que duplicado el espacio que nos cedían para nuestros trapicheos que consisten básicamente en tener un lugar donde realizar nuestras recogidas de productos y un sitio donde reunirnos para comentar y charlar de los temas que nos preocupan. Humm como definir el nuevo espacio. Imaginaros un pasillo largo y porque no decirlo algo oscuro, ideal por otra parte para rodar una peli de miedo, en cuyos laterales hay arcos que dan pasó a unas galerías laterales. ¿Mas o menos visualizado? ¿Si?. Bueno pues cinco de esos arcos corresponden ahora al Eje y la reunión del domingo era básicamente para cerrar los arcos y conseguir así un espacio independiente y aislado. ¿Pero como hacemos los muros para cerrar los arcos?. ¿De ladrillo?, con cemento y yeso. No, eso no suena demasiado sostenible ni ecológico además que a mi personalmente no hace mas que recordarme a Poe y su barril de amontillado. ¿Qué material sería el mejor para eso? La respuesta estaba unos metros mas allá, en otro pasillo lateral, donde alguien ya se había adelantado y nos estaban brindando la solución. ¡Construiríamos los muros con paja!. Si, habéis leído bien, los muros se levantarían con balas de paja.

Lo primero claro fue conseguir la paja. Aún teniendo los contactos y los teléfonos no fue tarea fácil. Pero por fin llegaron, la noche anterior y a las tantas allí estaban las balas de paja. Gracias entre otros al trabajo de S., de M., de J. las pajas estaban donde tenían que estar perfectamente alineadas y ordenadas.

La cita era a las 11 de la mañana, pero seamos sinceros a las 11 allí no había nadie. Poco a poco fue llegando la gente y serian las 11:30 cuando ya éramos los bastantes para empezar a trabajar. No solo estábamos gente perteneciente a Hibrys, había gente de brotes, de milpies, del BAH Desde el primer momento M. y J. los únicos en el grupo con conocimientos técnicos en arquitectura y construcción se encargaron de guiarnos e indicarnos cual era la mejor manera de proceder. Primero nos comentaron cual seria el proceso de construcción de los muros y las ventajas de este tipo de material, es aislante tanto de la temperatura, como del sonido y al ser un material orgánico permite que las paredes “respiren” evitando humedades, creando microclimas y evitando el uso de materiales que a la larga son dañinos para la salud de las personas. Así que nos dividimos en tres grupos. Así se creo el grupo de la Madera, encargado de hacer las bases de madera donde se apoyarían las balas de paja, y que aislarían a estas del suelo. Igualmente se creó el grupo encargado de hacer las estacas, que serian de dos tipos unas mas cortas encargadas de fijar las pajas a la madera del suelo y otra mas larga que proporcionaban firmeza interior. Por ultimo se creo el grupo de la paja encargado de hacer encajar las balas de paja en los espacios de los arcos. Nos dividimos entre los diversos grupos, y comenzamos las tareas. A cada grupo se le enseño si era menester a realizar su tarea y a utilizar los materiales y herramientas que teníamos. Así por ejemplo en el grupo de las estacas se enseño a usar una sierra circular, y al grupo de la paja a cortar y coser una bala por medio de una aguja gigante que hicimos allí mismo con un tubo que encontramos. Los grupos no eran cerrados, la idea es que todos hiciésemos de todo, y todo pasásemos por los distintos grupos.

Por otro lado S., como siempre, fue el encargado de proporcionarnos luz y los enchufes suficientes como para llevar a cabo nuestra tarea.

Al poco el trabajo era febril, quien no estaba taladrando el suelo, estaba buscando maderas y quien no tomando medidas. El buen humor imperaba, ¿Quién tiene el metro? ¿Dónde habéis dejado el cuter? ¿ Por favor, ayudadme con esto? eran las frases que se oían. Según iban llegando mas personas se incorporaban a uno de los grupos. Llego también la sección audiovisual encargada de inmortalizar la jornada. Y por fin llego el momento esperado desde que comenzamos a hablar de construir el muro. La colocación de la primera hilera del futuro muro. Y a esta le siguió una segunda y a la segunda una tercera. En la tercera fila debíamos introducir las largas estacas que unían internamente los fardos. Así poco a poco fue creciendo nuestro primer muro.

A este primer muro que ya cerraba un arco, le sucedió un segundo. Pero antes tocaba comer. Eran cerca de las cuatro y media de la tarde cuando salimos al patio de la Tabacalera. Hacia un domingo radiante, una temperatura idónea, nos sentamos al sol, mientras dábamos buena cuenta de las pizzas y cervezas que habíamos comprado, comentábamos como nos había ido la mañana, lo que estábamos disfrutando con las distintas tareas, lo increíble que nos parecía lo que estábamos haciendo. Antes de volver para rematar la tarde, nos cargamos de energía gracias a un riquísimo pan de higo. La tarde siguió con la construcción del segundo muro, el ambiente era más relajado, había más risas, todo el mundo aprendió a coser y cortar paja, las fuerzas también eran menos. La gente comenzó a irse. Al poco comenzamos a recoger, a barrer los suelos, a guardar las herramientas a planificar la próxima cita. El domingo llegaba a su fin. Creo que ahora hablo por todos los que estuvimos allí cuando digo que al final de la jornada estábamos cansados pero exultantes, molidos pero orgullosos, nos encontrábamos físicamente derrotados pero moralmente invencibles. Algunos nos despedimos con una sonrisa en los labios.

Por cierto este sábado segunda jornada de trabajo.


* La foto esta tomada en un momento de la construcción del primer muro

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