LENGUAJE


Hoy quería proponeros un experimento. Es sencillo, se trata de imaginar algo que todos nosotros tenemos en nuestro imaginario común. Imaginemos a Dios, incluso si sois ateos a agnósticos, imaginarlo. ¿Ya?. Recordad que he dicho Dios no Jesucristo Que imagen nos viene a la cabeza. Posiblemente sea la de un señor mayor, caucásico, con barba blanca y larga caballera. Aunque mayor tiene brazos poderosos y fuertes, todo el trasmite poder y majestuosidad. Un Dios de mirada iracunda y rostro severo y adusto vestido con una túnica o un sayo posiblemente de algodón blanco. Seguramente no me he equivocado mucho de la imagen que vosotros os habéis formado de Dios. Es fácil, es la imagen digamos oficial, es la imagen que se ha ido consolidando en nuestra psique colectiva desde hace siglos a través de las pinturas en paredes de iglesias y catedrales y en los cuadros que cuelgan en las paredes de los museos, es la imagen que se nos trasmite al leer la Biblia, o al escuchar el sermón dominical, ese Dios como padre severo pero justo. Es la imagen que los creyentes aceptan sin discusión y sin ninguna acritud y sin embargo todo el mundo sabe o debería saber que esta imagen es falsa o por lo menos tan falsa como cualquier otra imagen suya que nos imaginemos. Y no estoy entrando ahora en la existencia o no de Dios.

Hagamos otro ejercicio mental, sigamos suponiendo que Dios existe, pero ahora en lugar de ser un viejecito, pongamos en su lugar la imagen de una mujer joven, de largos cabellos rubios, con un rostro al que ilumina una bella y franca sonrisa y unos ojos que transmiten alegría de vivir, un cara en fin que emite una sensación de confianza y amor. Un Dios con pechos ni muy grandes ni muy pequeños, que se escoden bajo una camisa blanca a juego con unos pantalones también blancos quizás de lino ¿moda ad-lib?, sus pies cuidados van calzados con unas sandalias que dejan al aire los dedos. La imagen que hemos formado nos parece ¿sacrílega?,¿transgresora? ¿fuera de lugar? ¿Una broma de mal gusto? Nada mas lejos de mi intención y sin embargo esta imagen es tan posible y fiel como la “oficial” ya que es la representación de un ser – sigamos asumiendo que Dios es real- que es pura energía, que no tiene forma, ni cuerpo, un ser en definitiva que es pura esencia, sin nada físico. Un ser como se dice en algún libro de teología que es pura acción a través de la inacción.

Pero la imagen de Dios no es solo eso una imagen, sino también una forma de trasmitir unos valores y principios. Estos valores y principios son entre oros que Dios es un varón y por lo tanto son los varones los únicos que están capacitados para tomar decisiones y son los únicos que tienen la capacidad de razocínio suficiente para ocuparse de las mas graves y altas tareas. Igualmente proyecta la imagen de que la mujer debe estar supeditada al hombre, ya que la imagen de la mujer siempre aparece en un lugar inferior a la del hombre y por ello mismo inferior.

Viene todo lo anterior a la polémica esta desde la semana pasada ocupando a nuestros académicos, lingüistas y filólogos, sobre si las guías de lenguaje no sexista que se están editando son correctas o no y si tienen razón de ser o son un invento de feministas radicales y hombres desnortados. Reconozco que no tengo una opinión claro sobre esto. Soy consciente de que el lenguaje, a lo largo de los siglos ha ido modificándose inconscientemente, para transmitir al igual que la pintura, unos valores, y una realidad. Y la realidad es que durante siglos la mujer ha sido poco mas que un objeto, valioso pero un objeto – recordemos ya que estamos en plan religioso que no fue hasta el siglo XVIII, cuando se discutió y admitió que las mujeres efectivamente y al igual que los hombres tenían alma. Así el lenguaje fue moldeado por sus propietarios, los hablantes para reflejar ese mundo real, donde todos los valores positivos o que indicaban dignidad eran atributos masculinos mientras que aquellos valores negativos o indignos eran atributos femeninos. Sin acudir a Eva, la mujer causante de todos nuestros males al engañar al inocente de Adán, tenemos el ejemplo l manido pero útil del término cojonudo que todos sabemos que tiene múltiples acepciones pero todas son positivas, o indican algo bueno, o rico, o alegre ¿Cómo estaba el plato? cojonudo, estaba riquísimo. ¿Cómo lo pasasteis? cojonudo, nos reímos un montón. Sin embargo su contraparte coñazo tiene también múltiples acepciones pero todas negativas ¿Qué tal la película? Un coñazo, no se acababa nunca. ¿Qué tal la fiesta? Menudo coñazo, la musica un rollo. Pero volviendo al tema, se que el castellano distinguen entre sexo y genero y que el vosotros es neutro e inclusivo con respecto a los dos sexos, y que la economía del lenguaje hace que decir compañeros y compañeras, maestros y maestras sea una perdida. Como digo no tengo una postura clara, a mi no me sale natural decir compañeros y compañeras, ni todos y todas, pero comprendo que hay mujeres que se sientan excluidas, al igual que yo me siento excluido cuando en una reunión en la que hay 10 mujeres y somos 2 hombres se utiliza el todas como genérico. No se cual es la solución, y esta claro que no podrá venir desde arriba, que seremos nosotros los hablantes los que con el tiempo daremos solución a estos problemas.

Por si alguno o alguna pensaba que esto es cosas del pasado, vemos como no. Como aún sigue vigente. Hasta hace poco en los aviones quienes nos atendían eran mayoritariamente mujeres y se les llamaba azafatas, ahora con la incorporación de los hombres que no son azafatos, se han pasado a llamar asistentes de vuelo. Pasa igual con las enfermeras y enfermeros que han decidido que el colegio de enfermeras pase a ser el colegio de enfermería. Sin embargo el colegio de arquitectos, o de médicos, no han pasado a llamarse colegio de Arquitectura o de Medicina.¿me podéis explicar la razón?


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