300



 Exactamente son 300, y no tiene nada que ver con los míticos espartanos, sino con los Euros que la delegación de gobierno de Madrid me ha puesto como multa por según ellos estar en una manifestación ilegal y no obedecer las órdenes de la policía.
Como veis por las líneas anteriores la señora delegada del gobierno no comparte para nada la magnífica opinión que tengo sobre mí mismo.  Pero seguro que os estáis preguntando ¿cuándo paso? ¿Cómo fue? ¿De verdad te enfrentaste a la policía? Si seguro que esas y muchas más preguntas se agolpan en vuestras inquietas e inquisitivas mentes pero, dejadme que os cuente la historia.

Todo ocurrió el pasado 12 de octubre, día de la hispanidad, día de enardecimiento de los sentimientos nacionales, de sentirte español hasta el tuétano y si no lo eres o no lo sientes da lo mismo, tu obligación como ciudadano es colaborar para que todo el mundo disfrute de la conmemoración de la épica gesta del marino genovés. Así que nosotros para no ser menos que las FFAA y demás músculos del estado, organizamos también un desfile que en realidad eran dos.  Uno era el desfile de las fuerzas desarmadas y otro  el desfile en honor de los pueblos originarios.
Así que fuimos a la plaza de opera lugar de reunión y comienzo de los actos que teníamos pensado realizar ese día, y cuando llegamos la sorpresa era mayúscula, No exagero si en la plaza había unos 100 policías antidisturbios colocados estratégicamente en cada esquina de la plaza. Por un momento nos sentimos importantes, había 5 veces más policías que manifestantes,  luego la importancia dejo paso a la impotencia, estaba claro que no nos iban a poner las cosas fáciles. Dimos una vuelta por la plaza y después de hablar un rato con otros amigos que estaban allí,  decidí ausentarme para intentar comprar un sacacorchos, si la vida está llena de estos pequeños momentos anticlímax,  para poder abrir las botellas de vino que eran parte de la comida popular que organizaríamos después y que era uno de los actos del día.  Tras recorrer infructuosamente varios locales de la zona, ¿Dónde están los chinos cuando se les necesita? Volví a la plaza y vi como la policía había rodeado el grupo donde estaba A. y otras personas. Me acerque, saque la cámara y empecé a sacar fotos de la actuación policial. Me  fije en  que muchos de los antidisturbios no llevaban visible su número de identificación y así saque fotos de sus pechos sin la chapa obligatoria, además de varias fotos mas de cómo pedían el carne a varios de los allí presentes, entre ellos un chico extranjero que se identifico como prensa y al que le hicieron abandonar la zona, no sin antes pedirle su número de pasaporte.  En esas estábamos cuando un policía se fijo en mí y me pidió la documentación. Yo como ciudadano obediente y con la conciencia tranquila le di mi DNI al agente, que me tomo los datos apuntándolos en una hoja. Me dio las gracias y me devolvió el carné. Yo seguí haciendo fotos metiéndome entre los policías y los manifestantes. En un momento dado el oficial al mando le ordeno  al policía que me tomase la identificación, a lo que el policía le contesto que yo ya había colaborado amablemente con anterioridad  y no había puesto trabas a ser identificado. No lo pude resistir y le dije al oficial  que nada de amablemente y menos colaborado que me había visto obligado a enseñárselo. El policía me miro y dijo da lo mismo, ya lo hemos identificado dirigiéndose al oficial.

Al poco la policía se retiro y nosotros comenzamos a realizar todo lo que teníamos previsto , la comida popular, los juegos infantiles en la plaza, el desfile hasta Sol, el pago a la tierra al lado de la ballena. En fin llegamos a casa cerca de las 3 de3 la madrugada contentos y felices.
El tiempo paso y nos olvidamos de los actos de la plaza, pero el gobierno no se había olvidado de nosotros, Y en diciembre justo un  día antes de volar a Perú, llego a casa una notificación, donde se me decía que se me había multado con 330 € por participar en manifestaciones ilegales y por desobediencia policial. Rápidamente nos pusimos en contacto con el grupo de legal  del 15M que nos indico que teníamos que hacer, como teníamos que presentar la alegación, donde y todos los pasos a seguir. Solo había un problema, nosotros no íbamos a estar en España para poder realizar los trámites de la alegación. Así que ya desde el Perú ly por medio de B. una grandísima amiga italiana, conseguimos presentar un escrito de alegación en el plazo indicado. Tengo que decir que hasta que B. No nos confirmo que le habían aceptado el escrito no disfrute plenamente de las vacaciones.

Así ha transcurrido el tiempo hasta ayer, donde recibí de nuevo una notificación de la delegación de gobierno donde se dice en ese lenguaje tan extraño de los escritos judiciales que han tomado en cuenta mis alegaciones y que van volver a preguntar a la policía sobre lo acontecido ese día y que tengo 10 días para que la persona que he puesto como testigo se presente debidamente identificada en la delegación y presente su versión. Todo perfecto salvo un pequeño problema. Mi testigo que es A. sigue en Perú hasta fin de mes y no va poder presentar su testimonio. Por lo tanto me temo que voy a tener que pagar la jodia multa, y desde ya os digo que estáis invitado a la fiesta pro recaudación de fondos que voy a organizar

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