PÉRDIDA

Hoy todos nosotros aunque no lo sepamos nos hemos levantado un poco más pobres y un poco más incultos. Hoy, realmente no ha sido hoy si no que ocurrió hace unos días, fue asesinada una mujer en la Amazonia peruana. Era una mujer humilde, no muy mayor de solo 67 años, con la piel curtida por el sol, de estatura más bien baja, magra de carnes y que respondía al nombre de Rosa. Una mujer en fin normal y corriente como hay otras miles en la selva o quizás no era tan normal y corriente porque esta mujer era la depositaria de un mundo.  Un mundo lleno de mitos, de leyendas, de sabiduría, de canciones, de recuerdos, de dioses, de nombres de animales y arboles, de términos para definir las nubes, los ríos, de acciones como  ir de caza, hacer la comida, levantar el hogar, de adjetivos para considerar lo que es bello y lo que no lo es, para unir los opuestos, un mundo donde la naturaleza habla y el ser humano escucha. Un mundo donde se canta y se baila, se ríe y se ama pero también un mundo donde hay pena, muerte, dolor y lloros, donde hay miedos y temores. Y este mundo hoy está a punto de desaparecer, de perderse para siempre, porque al asesinar  a Rosa hemos asesinado también a ese mundo ya que Rosa era la única mujer en la tierra que hablaba la lengua resígaro. Así toda la memoria, su cosmovisión, su sentido de pertenencia,  del pueblo resígaro desaparece de un plumazo, como si nunca hubiesen pisado la faz de la tierra. A partir de ahora solo sabremos de ellos a través de lo que nos quieran contar y recordar de ellos sus vecinos. No sé cuantos de vosotros habéis  tenido la oportunidad y el honor de estar en una comunidad amazónica a la caída de la tarde, sentados alrededor del fuego en la casa comunal, en la hora en que la comunidad una vez terminadas sus quehaceres diarios se reúne y se cuentan su día y en lo que en él les ha acontecido y entonces en un momento alguien comienza a contar un cuento y otro prosigue y se enhebran historias increíbles, historias que a pesar de estar contadas en un idioma desconocido y ser tamizadas por la traducción trasmiten una cascada de sentimientos difíciles de explicar.  

Puede que parezca que esta muerte es triste, pero que en el fondo no nos afecta, además aún quedan más de siete mil,  que escrito así parecen muchos,  idiomas pero que no parecen tantos cuando sabemos que la inmensa mayoría de ellos solos son hablados por como mucho 50  personas. Decía que puede que parezca que no nos afecta pero nunca sabremos si al morir Rosa hemos perdido nuestra oportunidad para descubrir la cura del cáncer o un remedio para combatir las cefaleas.  No pongo estos ejemplos de manera gratuita, y os cuento porqué. Hace ya un tiempo que las gigantescas empresas farmacéuticas occidentales están enviando investigadores a la amazonia indagando y preguntando por los conocimientos ancestrales de estos pueblos en flora y fauna para con ellos encontrar remedios eficaces contra las enfermedades que cite con anterioridad. Lo que ocurre que esto que en un principio podría no ser malo de por sí, más bien todo lo contrario, se convierte en tropelía e indignación cuando sabemos que una vez los ancianos o los hechiceros les han contado a los investigadores los secretos, estos vuelan a laboratorios en Suiza, EEUU, Alemania o donde sea y se convierten en principios activos protegidos por patentes y posteriormente en fármacos que hacen que las multinacionales multipliquen sus ganancias expoliando a las tribus originarias sin que están vean nada de esas ganancias, llegando incluso al sinsentido de que algunos pueblos originarios han visto como se les prohíbe utilizar sus remedios tradicionales ya que violan las patentes de las multinacionales.

Por aquí suelo dar homenajes a ilustres personajes de la cultura, cineastas, escritores, cantantes que han fallecido, como una muestra de reconocimiento. No sé qué reconocimiento hacer a una mujer que representa toda la cultura de un pueblo. Es por eso que hoy no pondré foto de esta mujer, creo que como homenajes es mejor poner algunas definiciones con las que me sorprendieron algunos habitantes de la selva. Si os apetece, podéis intentar averiguar a que termino pertenecen.

  • ·         Del agua su dureza
  • ·         Del cine su hijo
  • ·         Del hombre su espejo
  • ·         De la noche su candela

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