PUNO
Es casi amanecida cuando salgo del hotel por la puerta trasera y me dirijo al pequeño santuario que creo pre-inca y que se ve desde la ventana de mi habitación. Realmente, visto de cerca no es gran cosa, un rectángulo excavado en la tierra y bordeado por un pequeño muro de piedras irregulares. A diferencia de otros templos y santuarios no tiene altas paredes de piedras perfectamente pulidas y ensambladas, tampoco tiene las típicas hornacinas en las paredes, ya que básicamente no hay paredes, donde se colocaban ofrendas y momias. Me sitúo en la entrada del templo, delante de la pequeña escalera de acceso y echo una ojeada. Lo que intuía desde mi ventana y que yo atribuía que se yo, quizás a un mal ángulo de visión debido a la lejanía, a una broma debido a la luz de la tarde, o a la suciedad de los cristales, se confirma. Vaya me digo para mi, esta vez no me va a hacer falta leer las pequeñas placas con explicaciones qu...