Para mi, y esta opinión es totalmente subjetiva no hay mejor forma de viajar que en autobús y especialmente en tren. Sin quitar meritos al avión, creo que el plus, llamadlo romanticismo, que aporta el tren es difícilmente superable. Aquí van, algunos recuerdos viajeros Nos levantamos de nuestro camarote, con sueño, son cerca de las 5 de la mañana, cogemos unas mantas y subimos a cubierta. Estamos en un ferry camino de Estocolmo (Suecia). El madrugón merece la pena, precioso el paisaje que vemos desde la borda, el sol que empieza a asomar por el horizonte cubre con una luz muy especial, la multitud de islas e islotes que se extienden por todo el mar báltico adquiriendo (las islas) un aire de irrealidad. Bandadas de aves, levantan el vuelo a nuestro paso, los árboles, hasta hace un momento ocultos por las sombras, comienzan a mostrarse, revelando el verde, rojo y azul de sus hojas. El mar frente a nosotros, parece una lamina de fulgores plateados (Vale, lo admito es cursi, pero es que ...