Hoy a las 19:15 de la tarde entra el verano, un verano que durara exactamente 93 días. Un verano que dicen especialmente caluroso y seco. Un calor que hace que España de 12 de la mañana a 7 de la tarde sea un desierto recalentado y solitario, únicamente habitado por esos extraños seres que son los turistas. Turistas venidos de cualquier parte, aunque normalmente suelen ser nórdicos, rubios y sonrosados, quemados por el exceso de sol, calzando sus sandalias con calcetines, arrastrando su calor a las 4 de la tarde por la ciudad, buscando una sombra donde cobijarse, donde encontrar alivio del sol que inmisericorde golpea sin piedad. Gente caminando pegada a las paredes, buscando las líneas de sombras que proyectan los edificios sobre la acera recalentada, gente refrescándose en las fuentes, con los pies sumergidos en el agua, tumbada bajo la fresca sombra de los altos árboles en los jardines y parques. Gritos de los crios en las piscinas municipales, sonidos refrescantes de gente nadando,...