Este puente, para mi larguisimo, nos hemos ido al pueblo. Siempre me ha gustado esta expresión -ir al pueblo- tanto que yo, al igual que mis padres nacido en Madrid, la he cogido como propia y la digo con cierto orgullo. No es que nos vayamos muy lejos. A menos de 100 Km de la ciudad, pero el cambio es radical, en lugar de piso pinos, en lugar de rascacielos montañas y todo eso a pesar del cáncer que ha corroído como en tantos otros lugares de España la corporación municipal. Pues es aquí, donde todos los otoños y especialmente si son lluviosos como este, se produce el pequeño milagro de la explosión de vida micologica en el bosque. Una vida que se anuncia aun antes de que consigas ver una sola seta, ya que el aire huele a setas a hongos. En mi familia como todos aquellos que no conocen las setas, nos dedicamos a coger principalmente niscalos, nizcalos o rovellons que dicen en Cataluña, es una seta fácil de diferenciar, sin ningún peligro aunque por ello algo basta. Pero a parte del pl...