CRISIS
Ahí están, no fallan, siempre a la misma hora, a la hora de los telediarios. Mientras nosotros comemos tranquilamente nuestro filete con patatas o nuestras verduras ecológicas y comentamos el sainete del último fichaje frustrado de un grande, ellos aparecen en nuestros televisores y nosotros les vemos pero no les prestamos atención. Al final se convierten en rutina y no dejan de ser parte del decorado, de todas lo que acontece a nuestro alrededor pero a las que no le prestamos atención. Al igual que el ruido del coche que pasa por la calle, el llanto del bebe del piso de enfrente, o el mendigo que duerme desde hace años en el banco del parque nuestro cerebro decide ignorarlo y no tratar tales estímulos. Los registra pero no los procesa. Estoy seguro que esto es una adaptación evolutiva para evitarnos estrés, frustración, angustia y decepción y que nos viene muy bien en múltiples ocasiones, pero otras como en las que nos atañe, creo que nos impide sentir algo ...