COINCIDENCIA
La vida nunca deja de sorprenderme. Es curioso como al final se cruzan las vidas de dos personas que en principio estarían condenadas a no conocerse veamos. Creo que la primer vez que le vi fue a comienzos del verano del año pasado, en principio no había nada en especial que hiciese que me fijase en el. Un joven español, no mayor de 20 o 21 años, con sus auriculares en los oídos, grande, pesado, vestido con chándal o informal la mayor parte de los días, se sentaba siempre en el mismo asiento, y cuando reparé en el, no se cuanto tiempo llevábamos coincidiendo en el autobús de regreso a casa, yo del trabajo, el de sus ocupaciones que desconocía. ¿Por qué me fije? Llamadme observador, pero si viajas siempre en el mismo autobús, a la misma hora, mas o menos acabas conociendo de vista a los habituales y el se había convertido en habitual. Igualmente me había fijado en una chica, a ella la veía por la mañana y por la tarde. También española, joven mas o menos de la misma edad que el chico de...