Si soy sincero, no se muy bien como empezar hoy, no se que tono darle a este escrito, llevo un rato pensándolo y no se me ocurre, quisiera que fuese un toque de atención pero no me gustaría caer en el dramatismo, quisiera que contuviese esperanza pero no quiero caer en lo que llaman el buenísimo. No lo se, a veces cuando la cabeza y el corazón se mezclan no acaban de cuajar y acaban como el agua y el aceite juntos pero no revueltos. Recuerdo cuando fue que la primera vez que vi a una persona negra. Imagino que debían ser los primeros 70, puesto que yo iba con mi madre a algún lado, viajamos en el metro, en aquellos viejos y ruidosos vagones llenos de remaches, y allí en una de las paradas de la línea apareció esa persona, no recuerdo nada mas. Hasta entonces solo los había visto en las películas de Tarzan, donde eran los portadores y criados de los blancos que iban de caza, y eran ridiculizados presentándoles como gente atrasada, llena de supersticiones y que necesitaban de la magia de...
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