Crimenes



¿Quién no recuerda el asco que sentimos todo por crimen de las niñas de Alcasser?, ¿Quién no se acuerda de la angustia creciente que nos atenazo a todos con el asesinato de Miguel Ángel Blanco?, ¿Acaso hay alguien que haya olvidado que hacia la mañana del once de marzo? son crímenes que confirman la realidad española, que son parte ya de la historia en este caso negra de este país y están en la memoria de todos y cada uno de nosotros. Pero hubo otro crimen que en su momento también tuvo repercusión y que,  a su manera hizo que este país cambiase, pero a diferencia de los crímenes señalados más arriba e incluso otros más recientes y que todos tenemos en mente ni se recuerda, ni se hacen especiales en televisión cuando es la fecha de su aniversario. Me estoy refiriendo al asesinato de Lucrecia Pérez Martos.

 Recordemos: Lucrecia Pérez Martos era una mujer inmigrante dominicana y negra a la que unos - iba a escribir descerebrados, pero no, lo voy a poner con el adjetivo que se merecen – hijos de puta racistas asesinaron hoy hace 25 años en la rica localidad madrileña de Aravaca ¿Motivos? Era Dominicana, Negra y Mujer, tres realidades que separadas ya son motivo más que suficiente para que estos guardianes de la esencia española se envalentonen y que si juntamos en una sola persona hicieron que Lucrecia fuese el objetivo perfecto para que estos cobardes se decidieron mandar un aviso al colectivo “sudaca” que por entonces empezaba a llegar a España. El aviso era claro, no eran bienvenidos. El crimen de Lucrecia Pérez, que hasta su segundo apellido le quitaron en los periódicos y en la televisión, y posterior juicio fue importante ya que por primera vez en España se aplicaron a los asesinos, entre ellos un guardia civil, el agravante de racismo y xenofobia y cambio la percepción que de nosotros mismos, una sociedad sin racismo, teníamos los españoles. Una percepción basada en una mentira, ya que, por ese entonces, hablo de 1992 pocos españoles se habían -nos habíamos- cruzado en la vida con otras personas que no fuese españolas y en todo caso, si lo habíamos hecho había siso con turistas europeos, que también son blancos y ricos y esos no molestan, sino que son bienvenidos.   

Aún hoy y pese a vivir en una sociedad mucho más diversa racialmente que la de esos días me podéis decir, ¿cuántas personas no europeas occidentales o useñas conocéis? Y no me vale la señora rumana que te viene a limpiar a casa ¿con cuantas personas de raza no blanca tenéis trato? Tampoco me vale al negro del top manta al que le sueles comprar películas y al que nunca le has preguntado su nombre ni de donde ha venido. ¿Habéis asistido aquí en España a alguna fiesta en la que fueseis el único español blanco? ¿habéis comido en algún restaurante y no vale el chino del barrio que no sea español o europeo alguna vez?


Ayer domingo hubo una manifestación en Madrid organizada por la recientemente creada asociación de sociedades racializadas, sí es un nuevo palabro, en defensa de la visibilidad de toda la gente ya sea asiática, negra, magrebí, latina, gitana que vive entre nosotros y que en muchos casos se da la paradoja de que no la consideramos como españoles, aunque hayan nacido aquí o en todo caso son españoles de segunda pensemos en los gitanos. Se solicito que se valore la aportación que hacen a nuestra sociedad. Igualmente se pidió la derogación de la ley de extranjería y del fin de ese crimen contra los derechos humanos y por el que España ya ha sido condenada en la ONU que son las devoluciones en caliente. Y claro está, se clamó por el cierre de esa perversión que son los Cies. Pero ante todo clamaron por respeto, porque se les mire como a iguales y nos desde una mirada paternalista y de superioridad eurocéntrica. En fin, la manifestación también fue un homenaje a Lucrecia Pérez Martos y a la lucha por la dignidad de los migrantes que comenzó en aquel momento.

Las fotos fueron tomadas ayer en la manifa.

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