CONCIERTO
Después del regreso de J. ‘EL
africano’ por su periplo por un convulso e inestable país del centro de África
nada mejor para reencontrarnos que unas cañas y luego un concierto. La sala el
BOGUi y el artista Jason Anick acompañado de la Gypsy Jazz Quartet. Como podréis
adivinar por el local y el nombre del grupo fue una velada de Jazz a cargo del
susodicho. Un americano joven, alto con pinta del medio oeste perfectamente
peinado y atildado y cara de buen chico que lo mismo toca el domingo en el coro
de la iglesia de su pueblo y que el
lunes esta disparando a talibanes en Afghanistan pero que saca de su violín un
muy buen jazz.
Fue un jazz muy suave, muy años
cincuenta que te transporta a un café de Paris. Imagino que todos conocéis la
obra Rayuela de Cortázar y sus distintas maneras de leer la obra. Pero no es de
las aventuras de Horacio y la Maga de lo que quiero hablar. Si recordáis
Rayuela está llena de referencias Jazzisticas pero lo más importante es que hay
un disco, bueno en realidad un CD que, con el mismo título que el libro,
recopila todas las referencias que aparecen la obra. Y es un CD lleno de un jazz muy suave,
elegante, sensible, con cierto estilo quizás lánguido que invita a escucharlo con
una copa de absenta en la mamo y desde tu buhardilla observas en la distancia
la Torre Eiffel.
Merece un comentario aparte, el guitarrita Javier Sanchez, un fijo del BOGUI y que literalmente alguna vez se comió, musicalmente hablando, al bueno de Jason.
Un muy
buen concierto que a la salida estuvo acompañada de una rápida cena en un nuevo
local al comienzo de la calle Barquillo y que se anunciaba como cocina atrevida.
La decoración moderna, de la que se lleva ahora, con una buena barra y cocina a
la vista. Pero lo que de verdad importa en estos sitios es la comida y la
verdad es que los dos entrantes que pedimos, unas croquetas de masa muy suave sobre
una base de judías y unos Nem de pato laqueado con salsa agridulce de wasabi, estaban muy buenos y en su punto.
Fue un buen fin de noche

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